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lunes, 2 de abril de 2012

Mermelada de fresa clásica

Estamos en Abril y ya se sabe:


EN ABRIL, LAS AGUAS MIL
      Son de abril las aguas mil.
Sopla el viento achubascado,
y entre nublado y nublado
hay trozos de cielo añil.
      Agua y sol. El iris brilla.
En una nube lejana,
zigzaguea
una centella amarilla.
      La lluvia da en la ventana
y el cristal repiqueteo.
      A través de la neblina
que forma la lluvia fina,
se divisa un prado verde,
y un encinar se esfumina,
y una sierra gris se pierde.
      Los hilos del aguacero
sesgan las nacientes frondas,
y agitan las turbias ondas
en el remanso del Duero.
      Lloviendo está en los habares
y en las pardas sementeras;
hay sol en los encinares,
charcos por las carreteras.
      Lluvia y sol. Ya se oscurece
el campo, ya se ilumina;
allí un cerro desparece,
allá surge una colina.
      Ya son claros, ya sombríos
los dispersos caseríos,
los lejanos torreones.
      Hacia la sierra plomiza
van rodando en pelotones
nubes de guata y ceniza.

Campos de Castilla. Antonio Machado

Para empezar el mes he escogido una mermelada de fresa clásica, al modo tradicional sin añadidos, tan sobria como las letras de machado. Una mermelada que siempre está ahí en cualquier rincón esperando para ser utilizada en mil y una preparaciones, tostadas, magdalenas, tartas, pasteles, galletas linzer o normales y un largo etcétera seguro que se os ocurre algo.




INGREDIENTES:

1kg de fresas maduras
500gr de azúcar
el zumo de 1 limón (50ml aprox.)


PREPARACIÓN:

1º. Lavar las fresas enteras en abundante agua

2º. Escurrirlas y limpiarlas retirando el rabito y las hojas.

3º. Disponer en una olla junto con el azúcar y dejar reposar hasta que el azúcar se vuelva almíbar, normalmente se deja toda la noche aunque si lo removemos de vez en cuando podemos conseguirlo en un par de horas, será suficiente.

4º. Colocar a fuego suave-medio removiendo de vez en cuando durante 80 minutos aproximadamente. El tiempo dependerá de lo maduras o no que estén las fresas, contra más maduras estén más rápido conseguiremos la mermelada, cuando alcance la textura que más nos guste separar del fuego.

5º. Envasar en tarros (que previamente habremos esterilizado hirviendolos en agua caliente durante 10 minutos) con ayuda de un embudo. Cerrar con su tapa y apretar bien, el mismo calor hará el vacío pero si queremos realizar un vacio mejor para que nos dure más tiempo volver a hervir el tarro con la mermelada durante otros 10 minutos, una vez pasado ese tiempo apretar la tapa de nuevo y listo.



 

Por último podemos cubrir la tapa del tarro con una tela al gusto y un lazo, bien a modo decorativo o para hacer un presente, seguro que más de uno os agradece un regalo semejante.





La cantidad de azúcar además de variar el dulzor de la mermelada hará también de conservante natural, por eso añadiendo la mitad de azúcar por el peso de la fruta será suficiente para que se nos conserve en plenas facultades incluso más del año, si añadimos menor cantidad de azúcar la conservación no será igual. Asi que como mínimo siempre añadir sobre el peso de la fruta la mitad de azúcar.





La tarta de la imagen es una NY cheese cake o tarta de queso que podéis encontrar pinchando
AQUÍ una deliciosa tarta cubierta con esta mermelada casera de fresa que la hace más especial si cabe.

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